Ya no pienso en ti / I never think of you

Etiquetas

, , , , , , , , ,

Ya no pienso en ti. Ya no recuerdo nada de ti. Ya no recuerdo aquel mechón que siempre rebelde que caía indolente sobre tu frente. Ya no recuerdo cómo te mordías el labio inferior distraídamente cuando algo te preocupaba. Tampoco recuerdo cómo conseguías erizarme el vello de la nuca cuando, sigilosamente, te acercabas por la espalda y me susurrabas que me querías. Ni tampoco de aquel lunar con forma de trébol en tu espalda que me gustaba dibujar con mis dedos. Ya no he vuelto a pensar en cómo cambiaba el color de tus ojos cuando la luz del sol we reflejaba en ellos. Ya se me ha olvidado cómo era despertar a tu lado. Tampoco he vuelto a pensar en la suavidad de tus besos, en la fuerza de tus abrazos, en la delicadeza de tus caricias.

¿Lo ves? Ya no he vuelto a pensar en ti. Ya te he olvidado.

                          ♠️♠️♠️♠️

I don’t think of you anymore. I don’t remember anything about you. I don’t remember anymore that  unmanageable lock that used to fall over your forehead. I don’t remember anymore how you used to bite your lip absently when you were worried. Neither do I remember how you used to give me goosebumps when you walked quietly towards my back and whispered that you loved me. Neither do I remember that mole in a clover shape on your back that I used to draw with my fingers. I haven’t thought again about how your eyes changed colour when sunlight was reflected on them. I’ve already forgotten what it was to wake up by your side. I haven’t thought again about the softness of your kisses, the strength of your hugs, the tenderness of your caresses.

You see? I haven’t thought of you anymore. I’ve already forgotten you.

Anuncios

Como tú / Like you

Etiquetas

, , , , , , , , ,

Quisiera ser cómo tú, que dicen que no le das tantas vueltas a las cosas. Tú que asumes que un error es un error y lo usas para aprender de él, no para atormentarte por cómo podrías haberlo hecho bien.

Quisiera ser como tú, que dicen que estás hecha a prueba de balas. Tú que recibes golpes por doquier sin apenas inmutarte, sin que las balas que te lanza la vida lleguen siquiera a rozarte mientras avanzas implacable hacia tu destino.

Quisiera ser como tú, que dicen que observas con calma los acontecimientos a tu alrededor, sin alterarte. Tú que emanas sosiego y contagias con tu paz a los que buscan consuelo.

Quisiera ser como tú, que dicen que estás hecha a prueba de lluvia. Tú que en mitad de la tempestad no pareces verte afectada por las lluvias torrenciales que calan hasta los huesos de los más fuertes, inundando sus corazones de temor y desesperanza.

Quisiera ser como tú, como dicen los demás que eres, aunque yo no lo vea. Tan fuerte y tan valiente, tan atrevida y tan optimista como dicen que eres… aunque yo no lo vea. Porque lo que yo veo es una coraza que parece a prueba de balas y a prueba de lluvia, pero que no protege un cuerpo cubierto de cicatrices y  magulladuras, con unos huesos tan empapados que se deshacen como el papel ante cada nueva embestida. Eso es lo que yo veo cuando me miro en el espejo. Y aún así, quisiera ser como tú, como la que me devuelve el espejo, como la que ven los demás. Quisiera ser como tú, aunque tú y yo sepamos que no eres de verdad.

        ♠️♠️♠️♠️

I’d like to be like you who is said not to think things over. You who assume a mistake is just a mistake and use it to learn from it and not to torment yourself for how you could have done it better.

I’d like to be like you who is said to be bulletproof. You who get beaten again and again without even noticing, bullets thrown at you by life passing you by while you keep going inexorably towards your destiny.

I’d like to be like you who is said to watch calmly the events around you. You who radiate placidity and transmit your peace to those who seek for comfort.

I’d like to be like you who is said to be waterproof. You who, in the middle of the storm, seem to be unaffected by torrential rains that penetrate to the bones of the strongest, flooding their hearts with fear and hopelessness.

I’d like to be like you, like other say you are although I can’t see it. As strong and brave, as bold and optimistic as they say you are… although I can’t see it. Because what I see is a shield that seems to be bulletproof and waterproof but cannot protect that body covered in scars and bruises, with its bones so soaked that they dissolve like paper with every impact. That is what I see when I look into the mirror. And even though, I’d like to be like you, like the one who looks me back from the mirror, like the one the others see. I’d like to be like you although we both know you are not real.

La estatua

Etiquetas

, , , , , ,

Nunca nadie supo de dónde o a través quién había aparecido esa estatua en el parque. Surgió de la noche a la mañana, junto a uno de los estanques alejados de los senderos. Al principio los vecinos creyeron que la habría colocado el ayuntamiento, pero al cabo de algunas semanas de rumores y coloquios entre habituales del parque, jardineros y trabajadores, nadie podía explicar la aparición de la misteriosa estatua. Las instituciones negaban su participación en el asunto y los trabajadores del parque no podían entender cómo nadie había visto colocar allí la estatua si el parque se cerraba por las noches y siempre había alguien recorriendo sus caminos, disfrutando de sus estanques y de sus bancos. ¡Alguien tenía que haber visto algo! Todo el mundo negaba saber algo y sin embargo, allí estaba. Una figura de mujer joven, no demasiado grande, que, a pesar de estar hecha de mármol, daba sensación de ligereza y suavidad. En su rostro blanquecino y ovalado parecía dibujar una sonrisa a escondidas, como cuando uno se ríe de algo que solamente él mismo entiende. Los ojos grandes y almendrados parecían querer retenerlo todo en sus inertes pupilas. En las manos sostenía lo que parecía un libro o una libreta, no podría jurar cuál de las dos. Era bonita, la verdad. Y por eso los vecinos protestaron fervientemente cuando el ayuntamiento hizo un intento de retirarla de allí. Total, ¿qué daño podía hacer? Además, quedaba bien y hasta algunos ancianos decían que sentían cómo les hacía compañía en las largas tardes de verano. No, no querían que llevaran a la chica del parque. Así la bautizaron, y con ese nombre llegó a mis oídos la historia. Yo conocía el parque de siempre, de toda la vida. Mis padres eran del barrio y yo crecí allí, cuando los niños jugábamos en la calle durante horas hasta que nuestros padres venían a buscarnos al caer el sol. De vez en cuando seguía adentrándome entre sus parterres, arbustos y arboledas, aunque cada vez con menos frecuencia. Pero quería conocer con mis propios ojos a la tan famosa estatua, así que aprovechando una de las pocas tardes libres de las que disponía, me acerqué a los jardines cuando la luz del atardecer empezaba a pintar la ciudad con sus cálidos colores. La encontré sin dificultad. La di una vuelta primero, como para verla en su conjunto. A primera vista no tenía nada de especial. Después me paré frente a ella, como para presentarme. Era más bajita que yo y, a causa de lo avanzado de la tarde, su rostro empezaba a estar en la penumbra. Pero aun así, al fijarme en sus ojos, sentí algo que aún hoy no puedo explicar. Me pareció como si ya la conociese. Y no me refiero al hecho de haberla visto antes, si no a conocerla de verdad, en el estricto sentido de la palabra. Un “estás fatal” escapó suavemente de mis labios mientras negaba con la cabeza, en un vano intento de sacudirme esas fantasiosas ideas de la cabeza. Eché un último vistazo y me apresuré a salir del parque antes de que cerraran las verjas durante la noche. Cuando llegué a casa ya casi había olvidado lo ocurrido. Era una noche calurosa así que me di una ducha y me tumbé en la cama sobre las sábanas, dejándome acunar por los ruidos y las luces de la noche urbana. Me desperté sobresaltado cuando, en ese duermevela en el que me encontraba, de repente lo vi claro. ¡La chica del parque era realmente la chica del parque! Quiero decir que la estatua a la que llamaban así era realmente la chica del parque que yo conocía. La había visto unas cuantas veces nada más, siempre sola, deambulando por senderos y caminos o sentada en el banco del estanque, siempre medio abstraída, sin mediar palabra, pero dispuesta a sonreír a cualquiera que se encontrase en su camino. Siempre con una libreta en la mano en la que solía escribir y garabatear mientras estaba en el parque. ¿Podría ser la estatua un homenaje a la chica del parque? ¿Por qué? ¿Acaso era alguien especial? No tenía respuestas a tantas preguntas pero me prometí que lo averiguaría. Y así lo hice. Pregunté a vecinos, a paseantes y jardineros. Algunos la recordaban, sobre todo los trabajadores del parque. Especialmente el más antiguo de ellos. Recordaba que solía ir por las mañanas, cuando más tranquilo estaba, y se pasaba horas caminando, haciendo fotografías, o sentada en el banco del estanque, libreta en mano, como en otro mundo. Apenas había cruzado palabra con ella pero siempre le pareció amable y educada. Era cierto que la estatua se parecía bastante a ella, concedió el jardinero. Y ahora que lo mencionaba, desde que apareció la estatua no había vuelto a verla. “Qué curioso, ¿verdad?” mencionó como de pasada mientras volvía a sus tareas, sin darle mayor importancia. Pero yo no pude evitar recordar la sensación que tuve la primera vez que miré a los ojos de la estatua, como si la conociera realmente. Me repetí una y otra vez a mí mismo que debía estar loco, que la mera idea que había cruzado mi mente era la mayor ridiculez que se me había ocurrido jamás. Eso no podía ser verdad. ¿O sí?

The shop window / El escaparate

Etiquetas

, , , , , , , , ,

The first time he saw her was in winter. She was wrapped in layers of wool and cloth and you could barely see her big brown eyes framed in a porcelain face. He thought their gazes met though it was hard to say through the glass of the shop window. A glass that have always kept them apart since then and, in spite of which, he fell deeply in love with her. But now he knew he won’t she her again. The shop was closing down and all the crew would be dismissed, even him,who would end up in a dark store among other mannequins looking forward to meet her again someday, in front of his shop window.

                                                      ♠️♠️♠️

La primera vez que la vió era invierno. Iba envuelta en capas de abrigo, lana y paño y apenas se distinguían sus grandes ojos marrones enclavados en una rostro de porcelana. Le pareció que sus miradas se cruzaban aunque era difícil decirlo a través del cristal del escaparate. Un cristal que siempre les había separado desde entonces y, pese a lo cuál, se enamoró perdidamente de ella. Ahora sabía que ya no volvería a verla. La tienda cerraba y todo el personal sería despedido, incluído él, que acabaría en algún oscuro almacén junto a otros maniquíes esperando volver a encontrarla algún día, frente a su escaparate. 

The Train / El tren

Etiquetas

, , , , , , ,

She liked trains. That power, that robustness, made her feel confident. There are not so many things as certain as the fact that if you follow a railway, whichever it is, no matter where from, it will take you somewhere eventually, even if you don’t know where you are going. That is why she used to spend so much time in that bench at the station, watching people and machines coming and going, always in motion, always with a fixed objective.

She came closer to the edge of the platform while listening to the locomotive approaching the station. She always felt extremely moved by the wake of vapour the machine left. It reminded her, somehow, the mane of mare running fast.

The  locomotive came into the station and its whiste flooded the place, resounding among the buildings. That was the last thing she heard. She didn’t hear the witnesses crying when they saw her falling in front of the train. It didn’t matter anymore. At the end she proved she was right. The railway always lead you somewhere, there is always a final destination, even if it is the end of your own life.

♠ ♠ ♠ ♠

Le gustaban los trenes. Esa potencia, esa robustez, le aportaba confianza. Hay pocas cosas tan seguras como el hecho de que si sigues un vía, sea cual sea, no importa desde dónde, acabará por llevarte a alguna parte, incluso si no sabes dónde vas. Por eso pasaba tanto tiempo en aquel banco de la estación, contemplando las idas y venidas de máquinas y personas, siempre en movimiento, siempre con un objetivo predeterminado.

Se acercó al borde del andén mientras escuchaba el retumbar de la locomotora aproximándose a la estación. Siempre le producía una inmensa emoción observar la estela de vapor que dejaba. Le recordaba, de algún modo, la melena de una yegua a la carrera.

El silbido de la maquinaria al entrar en la estación inundó el espacio, retumbando entre los recovecos de los edicifios. Fue lo último que escuchó. No escuchó los aullidos de los testigos al verla caer frente al tren. Ya daba igual. Al final se demostró que tenia razón. Las vías del tren siempre conducen a alguna parte, siempre tienen un destino final, aunque sea el de la propia vida.

Lovers / Amantes

Etiquetas

, , , , , , , , , , , ,

In these dark days, full of uncertainty, fear, sorrow and hatred I wanted to reclaim a story I already knew long time ago but I had forgotten.A few months ago, enjoying a few days off, we decided to visit Teruel. I had already been here when I was seven or eight years old (it’s been a while!). Obviously, I didn’t remember anything about the town except for one thing: the sarcophagus of Diego and Isabel, the lovers of Teruel, whose 800th anniversary has just been this year. Why, among all the wonders in that beautiful place, should I remember that image? I don’t know, perhaps this story so full of mystery even nowadays, so beautiful but so painful, remained somehow stuck in a little girl’s subconscious. Although when we arrived there I couldn’t even remember if it was a real story or not. 

And apparently it is, or at least that’s what the very few proofs they have confirm: some judicial documents from more than 500 years ago, popular knowledge and, of course, the mummies of the couple. 

The story says that Isabel and Diego, members of two important families from Teruel, knowing each other since they were children, ended up falling in love. They wanted to get married but, despite Diego’s family was extremely wealthy, he was the second child what means he wouldn’t inherited anything. And that’s why Isabel’s family refused to allow the union. Their wish to marry was so that Diego asked Isabel to wait for him five years, time he would use to go and fight in the Crusades in Holy Land to win fame, prestige and riches so he could offer an appropriate dowry and get Isabel’s father consent.

When Diego returned to town, he found out that Isabel, following her father wishes, had got married with a very important noble. In his desperation, Diego managed to get into Isabel’s house at night, and getting to talk to her, he asked for one kiss, just one kiss, but Isabel refused because she didn’t want to disrespect her husband. And in that very moment, Diego stroke down dead, instantly, at her feet.

It was next day, while Diego’s funeral procession was passing by the streets when a woman in black came close to the body, wracked in pain. When she took the veil away from her face, they saw she was no one else but Isabel, who wanted to offer him the kiss she had refused previously. She held Diego’s body, put her lips into his lover’s and, just after she moved away and without a word, she stroke down dead in front of Diego’s body.

And that is all what legend tells us, remaining a mystery the real cause of their deaths or if the mummies found in Saint Peter’s church buried in an unusual way belong to them, although investigations have determined the mummies are from the same period Isabel and Diego lived. But, beyond the truth or legend hidden in the mystery of these lovers, and despite the tragic end, I wanted to keep the peculiarity of this story regarding others. In this one there are no revenge, no hatred, no jealousy, no violence or suicides. It was, in fact, Isabel’s husband who, knowing the whole story, told everybody so they could be buried together to rest forever one next to the other because they couldn’t do it in life. 

So don’t we forget the power love give us. 

                        ♠️    ♠️    ♠️    ♠️

En estos días oscuros de incertidumbre, miedo, tristeza y odio entre hermanos quería reivindicar una historia que ya conocía desde hace muchos años pero que había olvidado. 

Hace unos meses, aprovechando los últimos días de vacaciones, decidimos visitar Teruel. Yo ya había estado allí cuando tenía siete y ocho años (anda que no ha llovido desde entonces). Obviamente, no recordaba nada de la ciudad excepto una cosa, una sola cosa: los sarcófagos de Diego e Isabel, los amantes de Teruel – de los que precisamente se cumplen 800 años del acontecimiento. ¿Por qué, de entre todas las maravillas de tan bonita ciudad habría de quedarme con esa imagen? No lo sé, quizás esa historia tan llena de misterio aún hoy en día, tan bonita pero rodeada de tanto dolor, se quedó de alguna forma grabada en el subconsciente en una niña pequeña. Aunque cuando llegué esta vez ni siquiera recordaba si era una historia real o no. 

Pues parece que sí, o al menos eso indican las pocas pruebas de las que se disponen: algunos documentos judiciales de hace más de 500 años, el saber popular y, por supuesto, las momias de la pareja. 

La historia cuenta que Isabel y Diego, pertenecientes a dos familias importantes de Teruel, conociéndose desde niños, acabaron enamorándose. Su deseo era casarse pero, aun siendo la familia de Diego extremadamente rica, él era el segundo hijo lo que en aquella época significaba que no heredaría absolutamente nada. Y es por ello que la familia de Isabel se negaba a la unión. Tanto era su afán por casarse que Diego le pidió a Isabel cinco años de plazo durante los que él se encontraría en Tierra Santa luchando en las cruzadas para ganar fama, prestigio y capital con los que poder ofrecer una dote digna y obtener el beneplácito del padre de Isabel. 

A su regreso a la ciudad, Diego se encontró con que Isabel, a instancias de su padre, había contraído enlace con un importantísimo noble de la zona. Desesperado, logró colarse en la casa donde residía Isabel y, pudiendo hablar con ella le pidió al menos un beso, un único beso, a lo que Isabel se negó, por no faltar a su marido. Fue en ese mismo momento en el que Diego cayó muerto, instantáneamente, a los pies de Isabel. 

Fue al día siguiente, durante el cortejo fúnebre cuando, mientras procesionaban por las calles de la ciudad, una mujer enlutada se acercó al cadáver con evidentes muestras de dolor. Cuando esa mujer se retiró el velo del rostro, no era otra que Isabel que quería ofrecerle el beso que anteriormente le había negado. Se abrazó entonces al cuerpo de Diego, posó sus labios en los de su amado y, nada más retirarlos y sin mediar palabra, cayó fulminada, sin vida, ante el cadáver de Diego. 

Y hasta ahí reza la leyenda sin poder aclarar el motivo de sus muertes ni si realmente las momias encontradas en la iglesia de San Pedro, enterradas de forma extraña son la de los amantes, aunque los análisis científicos datan las momias en la misma época en la que vivieron Isabel y Diego. Pero más allá de la verdad o leyenda que esconde el misterio de estos amantes, y a pesar de su trágico final, me quedo con la particularidad de esta historia con respecto a otras. Aquí no hay venganzas, no hay odio, no hay celos o muertes violentas o suicidios. Fue, de hecho, el marido de Isabel el que, conociendo todo lo ocurrido, lo hizo saber para que ambos pudieran ser enterrados juntos para descansar eternamente uno al lado del otro, como no pudieron hacer en vida.

Así que no olvidemos el poder que nos otorga el amor. 

What a mind 

Etiquetas

, , , , , , ,

My mind is a funny one. She (referring myself to my own mind as an independent subject is quite a thing, isn’t it? I should get that checked, I guess) is willing to forget some kind of stuff, sometimes quite important stuff, such as people names, dates, protocols or lists I should remember for work or important things to do. However, she choses to remember all kind of random things, many of them absolutely useless, even facts about past civilizations or unknown artists nobody cares about, but I still remember them anyway. She also remembers mistakes I have made, and more than that, she keeps me reliving them over and over. You could say it is good thing because if we know and accept our mistakes we will be able not to make them again. But when what actually happens is that you get stuck in a loop, seeing yourself in that situation, not being able to change a thing but feeling as bad as when you realized how badly you messed things up, it is not that good. You keep awake at night going over and over it, you have “intruders” thoughts in any moment and it keeps going like that for days or weeks, just until you blunder again. 

But you know what is good about this silly mind of mine? Those awkward insignificant details she remembers. The first I met I friend, her first words and what she was wearing (despite I’m not sure what I had for lunch yesterday). The first hug another friend gave me when we finally met after many months just chatting via internet. The first time I listened on the radio that song that turned my life upside down. The first time I took in my arms each one of my little monkeys. The day my friend told me by an SMS (no whatsapp by then) that her two boys were finally born, and I remember that text, where I was, what I ate that very night. That conversation via google between London and Spain, in the middle of the night, about life and love and work and ourselves. The first time I watched that song’s video and a new world opened in front of me. That time when someone told me I looked like Amelie, what I was wearing and what I was doing. That talk with a young salesman when he saw the DVD I was buying. The first letter I got in my mailbox when I moved to my own flat. That first day at college, who was the first person I talked to and where exactly I sat in the classroom. 

And so many other things that makes me smile every single time because I can see as I was watching TV, and I can feel as it just happened yesterday. And that is my mind and so, that is me in the end. Like that box we all have where we put lots of random stuff: cinema tickets, a stone from a beach, a lace from that present, a note in a paper tissue… Useless stuff we refuse to throw away despite we know we should because that have a huge value. 

                                                       ♠️   ♠️   ♠️

Mi mente funciona de una manera muy curiosa, y referirme a ella como si fuera un ente independiente llama la atención, no? Debería hacérmelo mirar. Está más que dispuesta a olvidar todo tipo de cosas, algunas de ellas importantes, como nombres, fechas, protocolos o listas que debería recordar para poder desempeñar mi trabajo, o cosas importantes pendientes de hacer. Sin embargo, elige recordar toda clase de cosas de forma aleatoria, muchas de ellas completamente inútiles como hechos sobre civilizaciones ya olvidadas o artistas desconocidos que a nadie importan, pero las recuerdo igualmente. También recuerda los errores que he cometido, y más que eso, me los hace revivir una y otra vez. Se podría decir que es algo bueno ya que si eres consciente de tus errores tienes menos posibilidades de volver a cometerlos. Pero cuando lo que realmente ocurre es que te quedas atrapada en un bucle, y te ves a ti misma en esa situación sin poder cambiar nada pero sintiéndote tan mal como cuando te diste cuenta de que habías metido la pata hasta el fondo, no es tan bueno. No puedes dormir por las noches pensando una y otra vez en ello, pensamientos intrusivos se cuelan en cualquier momento y así durante días o semanas, hasta que vuelvas a fastidiarla otra vez.

Pero ¿sabes lo bueno de esta estúpida mente mía? Esos detalles rarunos e insignificantes que es capaz de recordar. Cuando conocí a mi amiga y veo lo que llevaba puesto y las primeras palabras que me dijo (aunque tenga dudas sobre lo que comí ayer). El primer abrazo que otra amiga me dio cuando nos conocimos por fin después de meses de chatear por internet. La primera vez que escuché en la radio aquella canción que cambió mi vida. La primera vez que cogí en brazos a mis dos enanos. El día que mi amiga me dijo por SMS (nada de Whatspp por entonces) que sus dos mellizos ya habían nacido, y recuerdo ese mensaje, dónde lo recibí y que estaba comiendo. La conversación vía Google entre Londres y España en mitad de la noche acerca de la vida, el amor, el trabajo y nosotros mismos. La primera vez que vi el vídeo de aquella canción que abrió un mundo nuevo ante mis ojos. La vez que alguien me dijo que le recordaba a Amelie, lo que llevaba puesto y qué estaba haciendo. La conversación con el dependiente al ver el DVD que estaba comprando. La primera carta que encontré en el buzón de mi nuevo piso. El primer día de universidad, con quien hablé y dónde me senté exactamente. 

Y tantas otras cosas que me hacen sonreír todas y cada una de las veces porque puedo verlas como si estuviera viendo algo en la tele, porque las siento como si hubieran ocurrido justo ayer. Así que esa es mi mente y, por ende, esa soy yo. Como esa caja que todos tenemos y en la que vamos guardando todo tipo de cosas: entradas de cine, una piedra de aquella playa, la cinta que envolvía aquel regalo, aquella nota en una servilleta de papel… Cosas de poca utilidad que nos resistimos a tirar por tener un gran valor.

Viaje a Gales (última parte)

Etiquetas

, , , , , , ,

30/6/2017

Hoy es el último día del coche. El desayuno ha sido genial porque nos lo ha preparado el assistant manager de la posada/pub que era un chicombre (dícese de la persona a la que llamar chico parece que se queda corto, pero hombre parece que es demasiado) encantador y estaba muy rico! Luego hemos ido a visitar el castillo del pueblo, Chepstow, que es espectacular. Y de ahí a la Abadía Tintern que es una de las más famosas (por no decir la más famosa) de Gales. Pero claro, el GPS a lo suyo, venga a recalcular ruta, y a perder señal GPS y… grrrr!!!! Qué ganas de deshacernos de él! Nos ha perdido hasta el último minuto, ya para despedirse por todo lo alto, cuando hemos puesto la dirección de la oficina de alquiler para devolver el coche… Nos ha vuelto a llevar al mismo rincón perdido que nos llevó nada más coger el coche al salir del aeropuerto. Al final lo hemos conseguido por nuestros propios medios y hemos llegado a tiempo para devolver el coche. ¡Hasta nunca cacharro del demonio!!

Y aunque la experiencia ha sido interesante, la verdad es que teníamos ganas de dejar el coche. Nos hemos estado quejando de las carreteras secundarias (por llamarles algo) pero son casi peor las autovías y las rotondas que no son redondas sino elípticas, con múltiples carriles en los que, si no te pones en el correcto desde el primer momento luego no puedes salir, y eso siempre que no tengas una rotonda dentro de otra rotonda. De hecho, hemos tenido que recorrer varias millas por la autovía en sentido contrario por no haber podido hacer la rotonda correctamente la primera vez. Y en un pequeño contratiempo casi tenemos un golpe, ¡justo en el último momento! Pero bueno, ha quedado todo en un susto.

Y para susto, la forma de conducir del taxista que nos ha llevado del aeropuerto al hotel. Madre mía, si llega a ser el primer día, yo me niego a coger el coche después. Qué manera de acelerar, de coger las curvas y meterse en las rotondas, de adelantar por el carril bus… Ra y yo íbamos con las uñas clavadas en las palmas de las manos.

Pero hemos llegado sanas y salvas al hotel que encima es una preciosidad (típica casa victoriana reformada en un barrio residencial de Cardiff). Hemos cenado en italiano que regentan tres sicilianos jóvenes donde la comida estaba deliciosa y donde nos hemos puesto un poquito “merry” como dicen por aquí, con el vino blanco. Menos mal que el hotel está a 5 minutos andando y podemos meternos en la cama directas.

01/07/2017

Hoy nos levantamos relativamente temprano porque lo primero que queremos hacer es ir a visitar la Doctor Who Experience (eso lo ha hecho Ra en mi honor), y ha sido una pasada! Incluso Raquel que no lo sigue se lo ha pasado bomba porque la primera parte es muy interactiva, paseando por el interior de la Tardis, luchando contra los Daleks y los Weeping Angels… Y luego el museo donde hay cantidad de cosas locas, las vestimentas, los personajes… Yo creo que merece mucho la pena (siempre y cuando conozcas algo, por poco que sea).

Como además está en la zona de la bahía, hemos aprovechado para cruzar toda la bahía por el “barrage” que aísla la bahía de Cardiff porque la idea era coger un autobús acuático para volver al centro de la ciudad y poder visitar el castillo, todo eso según la info que teníamos de los panfletos de la propia ciudad. Craso error porque sólo nos llevó de vuelta al otro lado de la bahía, donde está la Doctor Who Experience así que hemos tenido que coger un autobús normal que nos ha llevado directo al castillo.

Y allí es donde hemos tenido nuestro “fiasco” que siempre suele ocurrir en estos viajes, ese típico momento en el que sientes que te han tomado el pelo o que no deberías haber hecho esto o lo otro. ¿Por qué? Pues llegamos al castillo y el patio está lleno de tiendas de campaña de tipo medieval, gente disfrazada y montones de familias con niños pequeños porque resulta que ese fin de semana había una justa medieval y no se podía ver el castillo si no se pagaba la entrada completa incluyendo la justa, y encima había que pagar un extra por ver la casa gótica. A nosotras la justa nos daba igual pero como queríamos ver el castillo hemos pasado por el aro. Como la visita es guiada y tenemos una hora por delante, decidimos comer algo en la cafetería del castillo. Crasísimo error. Ponía que había sopa de tomate con pan así que lo pedimos pero nos sirven una taza de tomate triturado con pimienta sin pan ni nada que es una bomba para el estómago y aunque nos cobran un tercio de lo que en teoría costaba, al final dejamos la mitad porque está malísima. Nos vamos entonces a ver la casa gótica que es espectacular, y el resto del castillo. Como acabamos pronto y va a empezar la justa, aunque no tenemos especial interés, decidimos quedarnos ya que hemos pagado por ello. ¡Magnífico acierto! Los actores son absolutamente geniales, fue súper divertido y había uno de los escuderos, Mungo, que era un auténtico crack. Al final nos lo pasamos estupendamente y nos quedamos hasta el final de la justa.

Después ya nos vamos a recorrer las callejuelas del centro, a hacer las últimas compras, no sin encontrarnos decenas de despedidas de soltero/a. ¿Pero qué le pasa a esta gente? Hemos visto cantidad de despedidas y de bodas por todas partes!

Ya nos fuimos al hotel a ducharnos y a prepararnos para cenar. Pero resulta que como está un poco apartado del centro, ahí varios restaurantes y pubs cerca pero están todos hasta las trancas. Parece que hay un festival de verano en un parque cercano y está todo lleno. Nos debatimos entre qué hacer y al final nos acercamos al italiano de la noche anterior que está lleno, pero los chicos son tan majos que nos dicen que en media hora nos pueden hacer un hueco, así que, aunque estamos exhaustas de andar para arriba y para abajo, volvemos en media hora para comer (estábamos famélicas) y luego derechitas a la cama que estamos reventadas.

02/07/2017

Hoy es la despedida de Gales. Hemos pedido un taxi al aeropuerto para llegar con tiempo porque no hemos podido hacer el check in on line. Nos toca el taxista hablador aunque como son unos 25 minutos al aeropuerto acaba por cansarse de hablar y no obtener más que monosílabos por respuesta.

Pasamos los controles de seguridad, todo bien hasta que nos damos cuenta de que el avión de vuelta está lleno de fans de Justin Bebier (parece que el viernes dio un concierto en Cardiff). Menudo broche de oro. En algún momento del vuelo hasta la azafata les tiene que llamar la atención para que bajen el volumen de los videos que grabaron en el concierto y que no hacen más que reproducir y reproducir. Qué pesadilla.

Pero lo mejor está por llegar. El aterrizaje es horroroso. En teoría el tiempo era espectacular, no había viento… pero el avión pega unos bandazos tremendos. Hay una señora que no para de rezar, otra chica que respira en la bolsa de papel, y a Ra le da un ataque de risa nerviosa de ver el percal. Por fin tocamos tierra pero se nos hace más largo que un día sin pan.

Y volvemos a casa. Han sido unos días espectaculares y le hemos pasado genial. Hemos disfrutado de cada momento y, aunque las expectativas eran muy altas porque teníamos muchas ganas de ir, han sido cumplidas y requete-cumplidas con creces. El país es maravilloso y los galeses son absolutamente encantadores, todas y cada una de las personas con las que nos hemos cruzado han sido increíblemente amables, divertidas y abiertas. Gales se ha ganado de sobra un hueco en mi corazón y ya tengo ganas de volver aunque no haga ni un mes que he estado. Gracias Gales por todo.

Da bor chi! (creo que se dice así)

image1

 

Viaje a Gales (V)

Etiquetas

, , , , , , , ,

 

27/6/2017

Ya empezamos con líos con el navegador desde bien tempranito. Debe ser que amenaza lluvia y se está poniendo nervioso pero por el momento nos vamos librando y nos vamos apañando para encontrar los sitios.

Las cosas no salen como teníamos planeado aunque tampoco nos podemos quejar. Visitamos Llangollen con la preciosa casa Plas Newydd donde nos tomamos una buenísima sopa de verduras en los antiguos establos de la casa. Allí teníamos pensado coger unos botes que pasan por los canales pero sólo podemos coger uno que es tirado por un caballo percheron y damos una vuelta de 45 minutos. Eso sí, hacemos el tonto con el parking porque le ponemos dinero para todo el día pero cuando nos damos cuenta, resulta que la hora de pagar acaba a las 17h y eran las 16h cuando lo hemos puesto. A ver cuándo aprendemos!

Después visitamos una abadía en ruinas y de allí a Bala, a visitar el mayor lago de Gales. El problema llega cuando tenemos que buscar el B&B porque la dirección que ponemos en el navegador nos lleva hasta un pueblecito donde se termina la carretera. Damos la vuelta y seguimos hacia delante pero el navegador nos sigue indicando lo mismo. Decidimos usar el móvil y nos vuelve a mandar al mismo sitio que nos mandó el GPS. La única opción que nos queda es un camino rural lleno de barro con el que nos encontramos otro coche de frente y tenemos que dar la vuelta… Hasta que al final, mientras dábamos la vuelta por tercera vez en el mismo sitio, me fijo que la última casita del pueblo tiene un cartelito con el nombre del hotel, así que por una vez, Miguelito nos había dado la dirección correcta. Como es un B&B perdido en un pueblino, tenemos que coger el coche de vuelta a Bala para cenar algo. Menudo trajin!

28/6/2017

Al final dormimos estupendamente, hemos desayunado huevos revueltos de corral (de las gallinas que tienen en el mismo hotelito) y hemos estado un ratito de cháchara con Dusty y Ros, los dueños del B&B, que son encantadores.

Pero hoy llueve mogollón y me toca conducir a mí. Vamos a Powys Castle y para llegar allí tenemos que cruzar un puerto de montaña con carreteras de tipo montaña, es decir, sin marcas, sin arcén ni separación, ni siquiera espacio para dos coches. Además, según subimos por el puerto comienza a bajar la niebla y empiezan a aparecer ovejas locas en mitad de la carretera que tenemos que ir esquivando. Menos mal que no parece un puerto muy transitado. Pero merece la pena la visita porque el castillo es espectacular. La pena son los jardines, que son preciosos pero como está lloviendo bastante decidimos visitar sólo el castillo en sí mismo y dejar los jardines, aunque para compensar, nos toca un autobús de abueletes que casi arramblan con el lunch!

A la salida del pueblo más cercano tenemos que pararnos en un super-Tesco a comprar un par de cositas que necesitamos porque hemos calculado mal y estamos a punto de quedarnos sin ciertas cosas básicas que no vamos a nombrar aquí.

La carretera, bueno, carretera… que nos lleva al siguiente pueblo, Knighton, es pero que la del puerto y a veces sólo cabe un coche y… una oveja (a las que hay que tocar el claxon de vez en cuando para que se aparten).

Vamos a dormir a Llandrindod Wells, que es una ciudad balneario victoriana donde recomiendan visitar el lago al que iban a pasear. Las indicaciones y mapas que hay por la ciudad son poco… ejem… aclarativos y acabamos dando veinte mil vueltas (también porque una señora nos dice que giremos a la derecha cuando en realidad teníamos que girar a la izquierda). Ya, por amor propio, seguimos buscando el dichoso lago (aunque nos importa ya muy poco) y por fin damos con él. ¡Menuda birria de lago!¡Pero si eso es un estanque! El de El Retiro es mucho más grande. Y encima aquello está lleno de caravanas y motos y coches porque hay una convención de no sé qué. Bueno, al menos hemos hecho hueco para la cena!

Pero nuestra mala tarde no acaba ahí. Entramos a cenar y nos sientan al lado de dos señoras de mediana edad… ¡maldita sea su estampa! Una de ellas, aparte de no callar ni un momento, come con la boca abierta armando un ruido terrorífico. Casi me da algo. Y no sólo se come lo suyo sino que encima se come lo que deja su amiga. ¡Qué desesperación! Pero qué se pueda esperar de alguien que, pasados los 60 años, lleva un coletero (sí, amig@s, coletero), una diadema de plástico y un flequillo, todo junto. ¡Inaudito! Ahí se atragante con el postre.

29/6/2017

¡¡Vaya día de carreteritas que llevamos!! Entre las carreteras/caminos de cabras, las rotondas (no he visto cosa igual, qué le gusta una rotonda a un galés!), el navegador no hacía más que recalcular ruta, daba igual por dónde fuéramos o lo que hiciéramos… eso o nos decía “señal GPS perdida” justo cuando más lo necesitábamos. ¡Qué ganas de tirarlo por la ventanilla! Y por esas carreteras de Dios nos hemos encontrado de todo: seres humanos, coches, tractores, caballos, ovejas, perros y hasta una gallina que no se apartaba ni a tiros (casi me tengo que bajar a echarla!). Por lo menos no nos ha llovido aunque durante un rato hemos tenido bastante niebla.

Hoy eran casi todo castillos excepto el pueblecito de los bibliófilos, Hay-On-Wye, y el priorato de Llanthony. Finalmente llegamos a la posada y subimos a la habitación. Hace bastante calor así que abrimos la ventana pero está un poco rota y no se sostiene abierta. Es lo que tienen las ventanas Tudor (no estilo Tudor si no de la época Tudor). Total, que hemos buscado algo para ponerle como tope y hemos pensando en nuestras botellas/cantimploras. Al principio ha ido todo bien pero al ir a bajar un poco la persiana… la botella de Ra ha salido disparada y se ha caído a la calle (menos mal que era sólo el primer piso) justo cuando pasaban una pareja por delante. El hombre ha empezado a reírse a carcajadas cuando nos ha visto la cara de WTF! Y no podía parar. La mujer ha cogido la botella y se la ha pasado al hombre que me la ha lanzado y, al segundo intento (porque al primero ha vuelto a pegar un botellazo), he conseguido cogerla. Y se han ido muertos de la risa mientras Ra y yo examinábamos la pobre botella que tiene un buen bollo en el culo (pero por lo demás, está perfecta).

Al final hemos decidido poner un rollo de papel higiénico que, si se cae, daño no va a hacer, eso seguro. Y nos hemos ido a cenar tan tranquilas.

 

Viaje a Gales (IV)

Etiquetas

, , , , , , , ,

24/7/2017

Hoy vamos a coger un tren de vapor que lleva más de cien años haciendo el mismo recorrido, al principio para llevar cargamentos de pizarra desde las minas en lo alto del parque nacional hasta el puerto de Porthmadog, y desde hace tiempo es un tren para turistas. El trenecito es una monada pero resulta que en mitad del camino tenemos que parar durante una media hora porque durante la noche ha caído un tronco en mitad de la vía y tienen que llamar a varios operarios, a los maquinistas… tuvieron primero que serrarlo y luego apartarlo para que pudiéramos pasar.

Cuando llegamos a la estación final, tenemos que darnos una buena caminata hasta casi la cima de la montaña porque queríamos hacer una excursión en “quarry” (un camión de esos todoterreno) por todas las minas de pizarra y cuando llegamos a las oficinas, resulta que hoy es el día de la inauguración de las excursiones y está la BBC allí y todo! (hay un par de personajes que reconozco pero de cuyo nombre no me acuerdo). No hay sitio en los camiones hasta las 14h pero si lo hacemos no nos da tiempo a coger el tren de retorno así que vuelta para abajo la colina y lo dejamos en nuestra lista de pendientes. Hacemos un poquito de tiempo para coger el tren y nos comemos una crema de verduras casera que está de muerte!

Volvemos al coche para dirigirnos a Caernarfon, donde se encuentra uno de los castillos más impresionantes de Gales. Llegamos muy muy cerca de las 16.30 de la tarde que es cuando hacen el último pase aunque el castillo lo cierran a las 17h (qué manía con cerrar todo tan pronto) así que, como se tarda más de una hora en visitarlo, decidimos ir directamente el hotel a dejar el coche y dar un paseo por la ciudad. De repente ha salido el sol y la visión del castillo sobre la desembocadura del río es espectacular. Parece que hay una especie de feria en el pueblo y el pub/restaurante del Black Boy Inn está hasta las trancas, y hay una cola infinita para cenar. Decidimos hacer un poco de tiempo y volvemos a bajar sobre las 20h. Nos dicen que sólo hay dos personas por delante así que nos apuntan en la lista y, para avisarnos de que la mesa está lista, nos dan un aparatejo cuadrado que vibra y se ilumina en rojo. ¡Qué modernidad!

25/6/2017

Llegamos a las puertas del castillo las primeras, antes de que abran, casi para sitiarlo. Pero la buena parte es que lo hemos podido ver casi en solitario.

Después decidimos ir a ver un fuerte romano que hay a las afueras de Caernarfon pero el GPS no es capaz de encontrarlo y nos manda a tomar por saco. Usamos el móvil para encontrarlo y cuando pasamos por al lado, giramos un poco para buscar un sitio para aparcar y, cuando bajamos del coche… no tenemos ni idea de donde estamos. Hemos aparecido un sitio apartadísimo del fuerte y ni siquiera vemos la torre de la iglesia que estaba al lado, y eso que sólo habíamos andado unos pocos metros. Desistimos de ver el fuerte y nos ponemos en marcha otra vez para dirigirnos al castillo de Beaumaris, que es otro pedazo castillo. Y de ahí, vamos a visitar pueblecitos en la zona de Anglesey y vamos recorriendo la costa que es impresionante.

De ahí nos vamos al hotel porque vamos a dormir en el famoso pueblecito con el nombre más largo del mundo (si exceptuamos el nombre ceremonial de Bangkok): Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch. El hotelito está un poco apartado así que cenamos allí mismo. Tenemos un hambre loca así que nos ponemos a comer como locas e incluso pedimos postre, que nos traen pero sin cuchara! Tenemos que esperar a que aparezca otra vez la camarera para pedirle los cubiertos.

26/6/2017

De nuevo en ruta para visitar un pueblo precioso de montaña, Betwys-Y-Coed, y luego rumbo a Conwy con un castillo como pocos y donde se puede recorrer casi todo el perímetro de las murallas por encima, y donde nos damos cuenta de que nos hemos dejado los pañuelos del cuello (yo lo echaré de menos) en el hotel.

Comemos en un tea-room precioso, y de postre pedimos un scone y, esta vez, lo que no nos traen es el cuchillo (no sé si es que nos quieren decir sutilmente que no debemos comer tanto postre o qué!).

Visitamos dos casas preciosas, una estilo Isabelino y otra estilo Tudor donde uno de los trabajadores sale de una puerta secreta y me da un susto de muerte (él se muere de la risa y me dice que no me preocupe que no hay datos de apariciones en la casa) aunque casi me da más miedo una voluntaria del National Trust (una señora muy mayor) que, al preguntarnos de dónde somos, me deja anonadada porque NO SABE QUE EXISTE LA CIUDAD DE MADRID. Señora, que estamos hablando de la capital de un país europeo, que no digo que haya estado ni la sepa localizar en el mapa, pero por lo menos que te suene! Y después de dos casoplones, visitamos la casa más pequeña de Gales!

Luego vamos a Llandudno, ciudad costera/balneario donde recomiendan subir a un teleférico terrorífico con vistas impresionantes sobre la ciudad y la costa. No nos decidimos hasta el último momento pero al final, el ratito de susto merece la pena porque las vistas son impresionantes. Para relajar la musculatura, damos un paseo por un parque dedicado a “Alicia en el País de las Maravillas” ya que parece ser que Lewis Carroll se inspiró en ese pueblo para escribir el libro cuando pasaba temporadas con unos amigos que vivían allí.

Vamos al hotel, que está a las afueras del pueblo. Es un sitio precioso, familiar, donde a las 23h ponen la alarma de incendios y hay que tener cuidado porque si se abran ciertas puertas, saltan las alarmas! Pero nuestra mayor sorpresa es que cuando vamos a sacar una bolsita de manzanas que hemos comprado para tener fruta para comer, resulta que falta una… y nadie se la ha comido! Compramos cuatro y ahora sólo hay 3, pero no sabemos dónde está la manzana perdida. ¡Qué misterioso!