Aquí estoy, de vuelta de mis vacaciones (aunque aún me quedan unos días) disfrutadas en un pequeño pueblo en la Sierra Norte de Sevilla -en lugar de en NY… 

alanis

La verdad es que ha sido una semana muy tranquila, con un poco de todo, pero principalmente me ha tocado hacer de niñera, cosa que, reconozco, parece que no hago mal del todo… a mi pesar. Y es que no sé por qué motivo, los niños parecen querer acercarse a mí y parecen pasárselo especialmente bien a mi lado, y eso que no soy propensa a hacerle el tipo de carantoñas y “monerías” a las que les someten el resto de personas. Pero también he podido disfrutar de momentos muy especiales, como el día que fuimos a ver “La berrea” -en realidad debería decir que fuimos a escuchar, pues la berrea es la época de celo de los ciervos en la que los machos braman en reclamo de las hembras. Pero obviamente, dado que es una época de bastante “actividad” no sólo se pueden escuchar sino también ver (si tienes suerte) y yo la tuve ya que tuve ocasión de ver decenas de ciervos de todos los tamaños, y no sólo ciervos sino también algún gamo, unos cuantos jabalíes, un par de zorros, una bandada de buitres leonados y hasta un águila real!!!

Por supuesto, en estos días de supuesta tranquilidad, en un pueblo relativamente pequeño donde casi todos se conocen, la presencia de alguien “forastero” – como nos llaman a los que no somos de allí….y eso que llevo toda mi vida yendo – no pasa desapercibida, por lo que me ha tocado relatar y justificar!! mi vida en los últimos tiempos, y dados mis rasgos antisociales, os podéis imaginar lo que me cuesta eso *inspiración profunda en busca de la paciencia que le pueda quedar*

Y ya de vuelta, toca estresarse. Los albañiles están a punto de terminar (parecer ser que hoy es el gran día) y ya toca tomar decisiones vitales…es decir, elegir el papel pintado y los muebles. Por lo pronto, ya he comprado la mesa del comedor y las sillas, y, no es porque las haya elegido yo, pero son maravillosas!!! *superfan* El resto lo tengo medio elegido, aunque aún quedan cosas por determinar, así que esta tarde me toca medir paredes y espacios para poder comprar los muebles – me imagino a mí misma con el lapiz en la oreja, la camisa de leñador y el cinturón de herramientas, metro en mano. La verdad es que hace ilusión eso de poder tomar tú todas las decisiones (para bien o para mal)… aunque tenga que dar explicaciones de todo hasta al portero ¬¬

En fin, ojalá encuentre lo que busco y no tenga que empeñar hasta el alma para conseguirlo!

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