Qué malo es querer y no poder… aunque en mi caso es más bien poder y no querer…o quizás ambas a la vez, lo cual lo hace aún más terrible. Será que en el fondo siempre se me ha dado mal guardarme ciertas cosas, principalmente las que me atañen directamente. Pero también es cierto que el miedo al ¿ridículo? (no lo parece al verme)-  en realidad no sé muy bien a qué tengo miedo- me hace callar. Y entonces es cuando mi ya de por sí desinhibida imaginación alza el vuelo hacia destinos insospechados. Qué difícil vivir creyendo que uno está hecho de cristal…

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