Esto de ir al cine sin ningún tipo de expectativas, apenas con lo que has podido intuir en un trailer o incluso en un cartel, resulta siempre emocionante cuando no inquietante porque nunca se sabe con lo que uno va a encontrarse. Pero hay que admitir que resulta de lo más satisfactorio cuando lo que uno descubre es más de lo que imaginó. Y eso es lo que me ha pasado hoy con la película francesa “EL ERIZO”, basada en la novela de Muriel Barbery “La elegancia del erizo”. Un película llena de pequeños detalles, de ternura, de miedo, de esperanza, de cobardía, de amor… y sobre todo de vida. Puede parecer un poco lenta pero cuando la película acaba uno no deja de pensar que debería durar más, que deberían pasar más cosas.

Y lo mejor de todo es que no sólo la película ha merecido la pena. Nunca había estado en los cines Luchana, pero al entrar en la sala ha sido como entrar al pasado. Es un auténtico cine de los de pantalla en un escenario, con telón incluido, que me ha recordado a los cines de cuando yo era pequeña. Una auténtica maravilla, sin duda.

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