Son las 02:30h de la madrugada y, paradójicamente, me siento sola en la urgencia pediátrica de un hospital. Bueno, no es tanto que me sienta sola, sino que hecho en falta la compañía de personas concretas (desde luego, personas a mi alrededor no me faltan). Es un poco la sensación de sentirme un poco fuera de lugar (por otro lado, es un sentimiento al que ya debería haberme acostumbrado). Pero bueno, tampoco me voy a quejar porque lo cierto es que me tratan muy bien. Pero aún así, por el motivo que sea (no sé a quién pretendo engañar si no a mí misma, pues el motivo lo tengo bastante claro) he sentido la imperiosa necesidad de ponerme a escrbir. En otros tiempos, esto lo habría escrito en un papel o en un folio que después habría acabado en algún bolsillo semirroto, olvidado durante semanas e incluso meses, junto a otra cantidad ingente de papeles con anotaciones varias, recordatorios de cosas por hacer que nunca haré y frases sin sentido que en alguna madrugada lo pudieron llegar a tener. Pero es lo que tiene la tecnología, y heme aquí, escribiendo en una pantalla que, pocos minutos más tarde, alguien, en algún recóndito lugar del mundo podrá leer (que no entender). Quizás alguien que sienta lo mismo que yo o que, por el contrario, piense que no puedo estar más equivocada. Sea como sea, la sed de escribir sólo se puede apagar escribiendo, aunque no se tenga nada que decir (no sería la primera y, desde luego, no creo que se la última). Bueno, tengo compañía así que…lo dejo hasta otro momento.

Para que os entretengáis mientras, os dejo un video.

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