¿Cómo se da una mala noticia?

¿Cómo haces para intentar infundir esperanza pero sin crear falsas expectativas?

¿Cómo evitas sucumbir a la pena que te inspiran los que la reciben?

¿Cómo puedes olvidarlo y seguir haciendo lo que tienes que hacer?

Nos enseñan muchas cosas pero nada acerca de esto. Bueno, en realidad creo que aunque te lo enseñasen, llegado el momento, siempre es como la primera vez… quizás no tanto, pero casi. Los mismos nervios, la misma angustia, las mismas dudas.

En fin, quien lea este blog sin conocerme de nada pensaré que soy un poco gris, porque siempre escribo las entradas en momentos de ofuscación/enfado/bajón, pero supongo que me pasa como a…mmm…vaya, no recuerdo quién era quien lo decía. Vamos, era un compositor (ni siquiera recuerdo ahora nacionalidad, sexo, ni estilo musical), pero decía que sólo escribía cuando estaba triste porque cuando estaba feliz tenía muchas otras cosas mejores que hacer que ponerse a escribir. Y tenía toda la razón…supongo.

Anyway, me despido con un video maravilloso de una canción completamente dispar en lo que a contenido y continente se refiere. A disfrutar hasta la próxima.

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