Irremediablemente sola… así me siento a veces. No importa cuántas personas te rodeen, da igual que sean dos o dos docenas, pero la soledad se cierne sobre ti como lo hacen una nube de tormenta de verano que no acaba de descargar, oprimiéndote, impidiéndote respirar con normalidad, oscureciendo el horizonte. Sólo espero que, al igual que esa nube, el viento la haga jirones en un instante.

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