Por mucho que sepa que el mundo es feo, no tengo ganas de verlo.

(Muriel Barbery: “L’Élégance du hérisson)

Apenas puedo añadir algo a esta frase pues bien resume lo que podrían ser años y años de psicoterapia que nunca he hecho. Viene a ser lo que el refranero español enuncia como “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, pero claro, dicho de la otra forma queda un poco más fino. Pero es así de sencillo. El que sepa que el mundo es feo, no quiere decir que no sufra viéndolo así que, en este caso, sinceramente, prefiero mirar hacia otro lado.

 

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