Aquí estoy otra vez, apenas un mes después de mi última entrada. Después de casi un mes de haber comenzado el nuevo año, me he dado cuenta de que todo sigue exactamente igual (incluso eso no es ninguna novedad) pero he decidido que no debe ser así por lo que voy a tomar cartas en el asunto. Obviamente voy a liarme la manta a la cabeza y abandonarlo todo y darle un giro radical a mi vida, mi espíritu de viejuna no me lo permitiría. Pero sí he decidido hacer pequeños cambios que me ayuden a ser un poco más feliz a pesar de las circunstancias. Mi lema a partir de hoy será “El mundo me amargará la vida en la medida que yo deje que me la amargue”. Sí es una utopía, lo sé, después de todo llevo 30 años siguiendo el mismo esquema y cambiarlo no va a ser fácil. Pero debo intentarlo. Las circunstancias en las que me ha tocado vivir no las puedo cambiar: no puedo hacer que me ofrezcan un trabajo estable, ni que me bajen la hipoteca, que la gente sea más amable, que mis amigos y familiares no tengan problemas… pero sí puedo intentar afrontar todo eso de forma que no me parezca todo tan horrible.

Y al igual que hay cosas que no puedo cambiar, hay otras que puedo y debo cambiarlas. Poco a poco, sin intentar grandes cosas que estén destinadas a fracasar. Y, ¿qué es lo primero que puedo cambiar? A mí!! Me tengo cerca y soy fácilmente manipulable si se sabe cómo (y yo sé cómo!! xD). Tampoco eso es moco de pavo así que antes de cambiar mi forma de afrontar las cosas, voy a empezar por algo más fácil y con resultados rápidos y efectivos que me sirvan de retroalimentación positiva, así que toca cambiar de aspecto. No, de momento no me tiño de rubia platino ni voy a hacerme un corte de pelo radical (eso ya lo hice y lo siguiente más radical sería raparme al cero y eso no entra dentro de mis planes), pero sí voy a intentar mejorar con pequeños cambios que me hagan sentir bien porque la mente humana es así de absurda: si te ves bien, te sientes mejor y parece que todo a tu alrededor es mejor. Así que voy a ponerme en forma (6 meses de doblaje me han dejado hecha una auténtica abuelaza) y a disfrutar intentado mejorar. Me hará falta mucha fuerza de voluntad porque la constancia no es una de mis virtudes pero, como dijo B. Fraklin: “No he fracasado; he encontrado 10.000 soluciones que no funcionan”.

Pues eso!

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