Etiquetas

, , , , , , ,

30/6/2017

Hoy es el último día del coche. El desayuno ha sido genial porque nos lo ha preparado el assistant manager de la posada/pub que era un chicombre (dícese de la persona a la que llamar chico parece que se queda corto, pero hombre parece que es demasiado) encantador y estaba muy rico! Luego hemos ido a visitar el castillo del pueblo, Chepstow, que es espectacular. Y de ahí a la Abadía Tintern que es una de las más famosas (por no decir la más famosa) de Gales. Pero claro, el GPS a lo suyo, venga a recalcular ruta, y a perder señal GPS y… grrrr!!!! Qué ganas de deshacernos de él! Nos ha perdido hasta el último minuto, ya para despedirse por todo lo alto, cuando hemos puesto la dirección de la oficina de alquiler para devolver el coche… Nos ha vuelto a llevar al mismo rincón perdido que nos llevó nada más coger el coche al salir del aeropuerto. Al final lo hemos conseguido por nuestros propios medios y hemos llegado a tiempo para devolver el coche. ¡Hasta nunca cacharro del demonio!!

Y aunque la experiencia ha sido interesante, la verdad es que teníamos ganas de dejar el coche. Nos hemos estado quejando de las carreteras secundarias (por llamarles algo) pero son casi peor las autovías y las rotondas que no son redondas sino elípticas, con múltiples carriles en los que, si no te pones en el correcto desde el primer momento luego no puedes salir, y eso siempre que no tengas una rotonda dentro de otra rotonda. De hecho, hemos tenido que recorrer varias millas por la autovía en sentido contrario por no haber podido hacer la rotonda correctamente la primera vez. Y en un pequeño contratiempo casi tenemos un golpe, ¡justo en el último momento! Pero bueno, ha quedado todo en un susto.

Y para susto, la forma de conducir del taxista que nos ha llevado del aeropuerto al hotel. Madre mía, si llega a ser el primer día, yo me niego a coger el coche después. Qué manera de acelerar, de coger las curvas y meterse en las rotondas, de adelantar por el carril bus… Ra y yo íbamos con las uñas clavadas en las palmas de las manos.

Pero hemos llegado sanas y salvas al hotel que encima es una preciosidad (típica casa victoriana reformada en un barrio residencial de Cardiff). Hemos cenado en italiano que regentan tres sicilianos jóvenes donde la comida estaba deliciosa y donde nos hemos puesto un poquito “merry” como dicen por aquí, con el vino blanco. Menos mal que el hotel está a 5 minutos andando y podemos meternos en la cama directas.

01/07/2017

Hoy nos levantamos relativamente temprano porque lo primero que queremos hacer es ir a visitar la Doctor Who Experience (eso lo ha hecho Ra en mi honor), y ha sido una pasada! Incluso Raquel que no lo sigue se lo ha pasado bomba porque la primera parte es muy interactiva, paseando por el interior de la Tardis, luchando contra los Daleks y los Weeping Angels… Y luego el museo donde hay cantidad de cosas locas, las vestimentas, los personajes… Yo creo que merece mucho la pena (siempre y cuando conozcas algo, por poco que sea).

Como además está en la zona de la bahía, hemos aprovechado para cruzar toda la bahía por el “barrage” que aísla la bahía de Cardiff porque la idea era coger un autobús acuático para volver al centro de la ciudad y poder visitar el castillo, todo eso según la info que teníamos de los panfletos de la propia ciudad. Craso error porque sólo nos llevó de vuelta al otro lado de la bahía, donde está la Doctor Who Experience así que hemos tenido que coger un autobús normal que nos ha llevado directo al castillo.

Y allí es donde hemos tenido nuestro “fiasco” que siempre suele ocurrir en estos viajes, ese típico momento en el que sientes que te han tomado el pelo o que no deberías haber hecho esto o lo otro. ¿Por qué? Pues llegamos al castillo y el patio está lleno de tiendas de campaña de tipo medieval, gente disfrazada y montones de familias con niños pequeños porque resulta que ese fin de semana había una justa medieval y no se podía ver el castillo si no se pagaba la entrada completa incluyendo la justa, y encima había que pagar un extra por ver la casa gótica. A nosotras la justa nos daba igual pero como queríamos ver el castillo hemos pasado por el aro. Como la visita es guiada y tenemos una hora por delante, decidimos comer algo en la cafetería del castillo. Crasísimo error. Ponía que había sopa de tomate con pan así que lo pedimos pero nos sirven una taza de tomate triturado con pimienta sin pan ni nada que es una bomba para el estómago y aunque nos cobran un tercio de lo que en teoría costaba, al final dejamos la mitad porque está malísima. Nos vamos entonces a ver la casa gótica que es espectacular, y el resto del castillo. Como acabamos pronto y va a empezar la justa, aunque no tenemos especial interés, decidimos quedarnos ya que hemos pagado por ello. ¡Magnífico acierto! Los actores son absolutamente geniales, fue súper divertido y había uno de los escuderos, Mungo, que era un auténtico crack. Al final nos lo pasamos estupendamente y nos quedamos hasta el final de la justa.

Después ya nos vamos a recorrer las callejuelas del centro, a hacer las últimas compras, no sin encontrarnos decenas de despedidas de soltero/a. ¿Pero qué le pasa a esta gente? Hemos visto cantidad de despedidas y de bodas por todas partes!

Ya nos fuimos al hotel a ducharnos y a prepararnos para cenar. Pero resulta que como está un poco apartado del centro, ahí varios restaurantes y pubs cerca pero están todos hasta las trancas. Parece que hay un festival de verano en un parque cercano y está todo lleno. Nos debatimos entre qué hacer y al final nos acercamos al italiano de la noche anterior que está lleno, pero los chicos son tan majos que nos dicen que en media hora nos pueden hacer un hueco, así que, aunque estamos exhaustas de andar para arriba y para abajo, volvemos en media hora para comer (estábamos famélicas) y luego derechitas a la cama que estamos reventadas.

02/07/2017

Hoy es la despedida de Gales. Hemos pedido un taxi al aeropuerto para llegar con tiempo porque no hemos podido hacer el check in on line. Nos toca el taxista hablador aunque como son unos 25 minutos al aeropuerto acaba por cansarse de hablar y no obtener más que monosílabos por respuesta.

Pasamos los controles de seguridad, todo bien hasta que nos damos cuenta de que el avión de vuelta está lleno de fans de Justin Bebier (parece que el viernes dio un concierto en Cardiff). Menudo broche de oro. En algún momento del vuelo hasta la azafata les tiene que llamar la atención para que bajen el volumen de los videos que grabaron en el concierto y que no hacen más que reproducir y reproducir. Qué pesadilla.

Pero lo mejor está por llegar. El aterrizaje es horroroso. En teoría el tiempo era espectacular, no había viento… pero el avión pega unos bandazos tremendos. Hay una señora que no para de rezar, otra chica que respira en la bolsa de papel, y a Ra le da un ataque de risa nerviosa de ver el percal. Por fin tocamos tierra pero se nos hace más largo que un día sin pan.

Y volvemos a casa. Han sido unos días espectaculares y le hemos pasado genial. Hemos disfrutado de cada momento y, aunque las expectativas eran muy altas porque teníamos muchas ganas de ir, han sido cumplidas y requete-cumplidas con creces. El país es maravilloso y los galeses son absolutamente encantadores, todas y cada una de las personas con las que nos hemos cruzado han sido increíblemente amables, divertidas y abiertas. Gales se ha ganado de sobra un hueco en mi corazón y ya tengo ganas de volver aunque no haga ni un mes que he estado. Gracias Gales por todo.

Da bor chi! (creo que se dice así)

image1

 

Anuncios